viernes 10 de julio de 2009

ARTE Y DEPORTE: CULTURAS PREHISPÁNICAS DE MESOAMÉRICA


Hace alrededor de 20.000 años antes de Cristo, Mesoamérica (sur de México, Guatemala, Honduras y El Salvador) fue cuna de avanzadas civilizaciones, pero sus siglos dorados comenzaron mil años antes de Cristo y permanecieron hasta la conquista española. Durante esos siglos florecientes, cinco fueron las civilizaciones más importantes:
La cultura olmeca, en la zona del golfo, entre los años 1500 y 100 antes de Cristo.
La cultura teotihuacana, en el altiplano central mejicano, desde mediados del primer milenio antes de Cristo hasta el siglo VII después de Cristo.
Las culturas zapoteca y mixteca, en el área de Oaxaca, desde el año 800 antes de Cristo hasta la llegada de los españoles.
La cultura maya, al sudeste de México y parte de Centroamérica, desde mediados del segundo milenio antes de Cristo hasta la llegada de los españoles.
La cultura azteca, cuyo centro era México-Tenochtitlán, antigua ciudad de México, fundada en el año 1325 después de Cristo y conquistada por los españoles en 1521.
EVOLUCIÓN CONVERGENTE
En las culturas mesoamericanas, encontramos testimonios artísticos que ponen en evidencia una serie de actividades físicas relacionadas con el deporte. Actividades en las que se aprecia el culto al cuerpo y a la habilidad física. El arte las transmite a través de sus imágenes, confirmando una vez más su papel como documento histórico. Arquitectura, escultura y pintura muestran un repertorio visual que, en algunos aspectos, nos recuerda al mundo clásico.
Toda una compleja mitología llena los espacios vitales de la América prehispánica. Dioses relacionados con fuerzas de la naturaleza, a los que se les ofrecen sacrificios. Las similitudes que se aprecian con respecto a las culturas mediterráneas, en las soluciones plásticas, se han interpretado como resultado de la “evolución convergente” del ser humano ante circunstancias semejantes. Estas semejanzas del arte precolombino con culturas tan distantes en el tiempo y en el espacio, desconciertan al historiador y al antropólogo: estas obras surgieron en sociedades que no tenían ningún contacto con el Mundo Antiguo. En vísperas de la conquista española, los pueblos de América Central no estaban influenciados ni por las civilizaciones occidentales ni por las de Extremo Oriente. Entre los habitantes de Europa y Asia, por un lado, y las sociedades amerindias, por el otro, las relaciones ya se habían cortado antes del neolítico.

ACTIVIDADES DEPORTIVAS EN MESOAMÉRICA
Además de sus funciones religiosas, los deportes se practicaban para preparar físicamente a la juventud. Con el constante entrenamiento y los fuertes ejercicios físicos se le dotaba de las condiciones necesarias para tener mayor éxito en la guerra.
Los diferentes juegos se practicaron como tributo y deleite de los dioses; pero al mismo tiempo eran verdaderos espectáculos para el pueblo, que presenciaba los encuentros con gran pasión y muy frecuentemente hacía apuestas en favor de sus jugadores favoritos. Existía el espíritu de competencia y se seleccionaba a los mejores para justas individuales o colectivas. En el mundo náhuatl se organizaban competencias deportivas entre jugadores representantes de diferentes ciudades o pueblos. En las distintas actividades existió cierta idea de profesionalismo.

Con la llegada de los conquistadores españoles se perdió información valiosa sobre las costumbres y prácticas de estos juegos que, por estar íntimamente ligados a las actividades religiosas, se trataron de erradicar, a pesar de ser un aspecto muy importante de la vida náhuatl. Entre las actividades deportivas de Mesoamérica podemos encontrar vestigios de prácticas de danza, acrobacia, juego del volador, carreras de bola y aro, lucha y juego de pelota. las regatas o carreras de velocidad y competencias de destreza en la conducción de los "acallin" o canoas; el tiro con flecha o cerbatana sobre blancos fijos y móviles; la cacería en diferentes modalidades; carreras de fondo, velocidad y relevos; así como juegos de pelota con bastones y sobre pasto, mismos que algunos historiadores han comparado con el actual hockey. Es posible que la natación haya sido competitiva, así como la práctica de la pesca con arpón con fines recreativos y para la obtención de alimentos.

ORIGEN DE ESTAS ACTIVIDADES DEPORTIVAS
El origen de muchas de estas actividades parte de la necesidad, de la lucha por la supervivencia: búsqueda de alimentos y preparación para la guerra. Ante todas las cuestiones que se plantean estos pueblos, surge toda una mitología religiosa en la que las fuerzas de l
a naturaleza se divinizan, dada la dependencia que estos grupos humanos tienen de ellas para sobrevivir. Surgen una serie de rituales en los que la actividad deportiva adquiere protagonismo y cuyo objetivo es conseguir la benevolencia y protección de los dioses. La astrología tiene una enorme importancia para controlar los ciclos agrícolas, base de su economía. Según el pensamiento maya, los ritos eran imprescindibles para garantizar el funcionamiento del universo, el devenir del tiempo, el paso de las estaciones, el crecimiento del maíz, y la vida de los seres humanos. Los sacrificios eran necesarios para asegurar la existencia de los dioses. El paralelismo con las primeras civilizaciones urbanas euroasiáticas y egipcias es total, salvando el abismo cronológico que las separa.
LA LUCHA: Numerosos vestigios arqueológicos muestran la práctica de esta actividad física en Mesoamérica. En ella se muestra el esfuerzo humano y muscular. Se celebraban luchas en honor del dios de la guerra: Huitzilopoztli.
La práctica de la lucha servía para adiestramiento de los guerreros. Una casta guerrera se ejercitaba para lograr una óptima preparación física. Se
llevaban a cabo demostraciones públicas en forma de simulacros de batallas, en las que se ponían de manifiesto las habilidades y destrezas de los participantes.
EL JUEGO DE PELOTA
Además de las pirámides y los palacios, uno de los elementos arquitectónicos característicos de los centros urbanos de Mesoamérica es el espacio destinado al juego de pelota, que solían practicar los pueblos precolombinos de todas las regiones comprendidas entre las selvas de Petén y los altiplanos mexicanos. Su presencia queda ya atestiguada entre los olmecas, en La Venta, hacia el 1000 antes de nuestra era. Lugar de enfrentamiento entre dos equipos, el juego obedece a unas reglas muy complejas.
Se practica con un gran «balón» de caucho relleno, que pesa entre uno y tres kilos. Consiste en lanzar la pelota con el torso y la cintura sin la ayuda de brazos y piernas.


El cuerpo de los jugadores está protegido por un cinturón —fuerte y ancho— hecho de tela, madera y relleno de algodón. La pelota tiene que alcanzar unos «blancos» representados por postes o argollas enclavadas en los muros laterales del recinto. El partido termina a veces con la ejecución del vencido, mediante un ritual ligado al calendario y a los ciclos astrales.

Desde el punto de vista arquitectónico, el campo para el juego de pelota se presenta como un espacio abierto, limitado lateralmente por dos terraplenes paralelos, más o menos inclinados, y por unos muros que rodean la zona de enfrentamiento. En los dos extremos, unos espacios más anchos destinados a los equipos conforman, junto con la parte central, una planta en forma de «H» aplastada.
El juego de pelota representa, dentro del urbanismo de las ciudades mayas, un elemento importante, que supera el aspecto meramente lúdico para adquirir un carácter religioso, inscribiéndose dentro del ritual de los sacrificios.
Las ciudades mayas de la época clásica se cuentan por decenas. Casi todas tienen pirámides, plataformas, palacios, juegos de pelota y estelas o altares, que constituyen el repertorio normal de los monumentos simbólico-religiosos de los centros mayas.

El juego de pelota más hermoso que jamás hayan edificado los precolombinos es seguramente el de la Chichén Itzá maya-tolteca. En Chichén Itzá se encuentra la cancha más grande de todo Mesoamérica. Se trata de un complejo de 160 m de largo y 75 m de ancho, que está orientado en dirección norte/sur. El terreno de juego propiamente dicho cubre 7.000 m2. Su planta tradicional en forma de «H» aplastada está bordeada por taludes y muros de 8 m de alto, cuya parte superior plana servía de tribuna destinada a los espectadores. En cada extremo, unas tribunas abovedadas posiblemente acogían a las «autoridades» político-religiosas de la ciudad. El área reservada a las competiciones del deporte sagrado de los precolombinos encuentra en Chichén Itzá su realización arquitectónica más notable. Entre los dos altos muros que bordean el terreno de juego, los equipos se enfrentaban bajo la mirada de un numeroso público.

REPRESENTACIONES EN LOS CÓDICES MESOAMERICANOS Los códices mesoamericanos son libros plegados: largas tiras de piel de animal o de papel obtenido de la corteza del higo silvestre que se doblaban en forma de acordeón. Después se cubrían por una capa de yeso blanco, para que el sacerdote escribano pudiese pintar el manuscrito, usando tanto pigmento mineral como orgánico.Fragmentos del códice mixteca, Códice Nuttall El objetivo de los códices mesoamericanos es retener el tiempo y plasmar la historia y la religión. Al parecer, las imágenes eran más importantes que las palabras, sobre todo con los Aztecas y otros pueblos del centro de México. Hay que recordar que las historias se transmiten por tradición oral. Estos libros se utilizaban como parte de ceremonias religiosas.
Entre las imágenes más recurrentes se encuentran las del juego sagrado, el juego de pelota.


Fuentes:

miércoles 1 de julio de 2009

ACTIVIDAD DEPORTIVA EN IMÁGENES: ROMA

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lunes 29 de junio de 2009

ACTIVIDAD FÍSICA EN IMÁGENES II: LOS ETRUSCOS


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lunes 22 de junio de 2009

ARTE Y DEPORTE III: ETRURIA Y ROMA


El pueblo etrusco se asentó en la actual región italiana de Toscana, pero con el tiempo llegó a abarcar, entre los siglos VIII y III a.C., gran parte de Italia. Etruria comprendía la región situada entre el Arno y el Tíber, en la península Itálica.
Existen diferentes hipótesis en torno a su origen, se les considera procedentes de Lidia, en Asia Menor, o bien fruto de la rápida evolución de una población protoitálica autóctona.
El arte etrusco es heredero del mundo helénico e influirá en el arte romano.
La civilización etrusca precedió en el tiempo al Imperio romano, constituyendo una de las civilizaciones más significativas e importantes para la historia del Mediterráneo.
"LUDI SACRI"
El primer texto que nos relata el origen de ciertos juegos etruscos procede de Heródoto. En él se hace referencia a los "ludi sacri", juegos gimnásticos y juegos ecuestres, que parecen una constante en las representaciones etruscas. Se celebraban con ocasión de las asambleas anuales. Esta periodicidad y la elevada profesionalidad lograda por los atletas, hacen suponer, a pesar de la ausencia de restos arquitectónicos, que debió de existir una adecuada infraestructura para la realización de actividades deportivas. Tal hipótesis encuentra su fundamento en el fresco de Tarquinia donde aparecen tribunas cubiertas para espectadores. Una importante serie de pinturas de las tumbas etruscas se refiere a juegos y espectáculos. La influencia griega es patente.
EL RITUAL FUNERARIO
Los juegos gimnásticos estaban ligados también a los ritos en honor de los difuntos. El ritual funerario etrusco era muy importante. En él encontramos practicas como la exposición del cadáver, procesiones y banquetes que culminaban con la celebración de unos juegos fúnebres.
Sus tumbas, el ajuar y la decoración nos informan de unos gustos y costumbres propios de la aristocracia. Resulta singular la representación de imágenes festivas, tales como danzas o escenas circenses, que curiosamente corresponden a los banquetes funerarios en los que los familiares rendían homenaje a los difuntos.

En las pinturas de la tumba de los Augures en Tarquinia, se representan escenas de lucha celebrada con ocasión del sepelio del difunto en ella enterrado. El artista abandonó el mundo del mito y se inspiró en escenas tomadas del mundo real.

En una escena dos púgiles desnudos y colocados de perfil combaten en lucha libre cogidos por las muñecas, entre tres grandes calderos superpuestos. La técnica empleada es el fresco, pintándose sobre el estuco con dibujos subrayados a punzón. Similares a estos grandes juegos aparecen otros vinculados a las ceremonias funerarias. La muerte de un miembro de la aristocracia era la ocasión propicia para ofrecer al difunto una serie de actividades que rompían la monotonía de la vida cotidiana.

En su honor se celebraban banquetes y se preparaban competiciones deportivas, la carrera, el salto, los lanzamientos, las luchas, la hípica, salto con pértiga, aparecen recogidos en la iconografía sepulcral.
En el año 509 los etruscos fueron expulsados de Roma. Según la tradición, el último rey romano de origen etrusco, Tarquino el Soberbio, fue exiliado tras una revuelta de la nobleza. Con este acontecimiento terminaba la Monarquía en Roma para dar paso a la República y comenzaba el declive de la civilización etrusca.

Hay gran diferencia entre los griegos y los romanos con respecto a la actividad deportiva. Para los griegos lo importante es la competición; los romanos conciben el ejercicio físico como juego, diversión, lo que imprime carácter a su realidad deportiva. En Roma no hay deporte en sentido estricto. Domina el espíritu de exhibición, más que de competición. Aún así, existe un objetivo : triunfar es sinónimo de destacar, de hacerse notar. El fundamento del deporte griego es el atletismo puro, la palestra y el estadio; la juventud romana preferirá siempre el circo y el anfiteatro. Para unos es la lucha entre dos o más individuos la que está en el centro y es la motivación de la actividad gimnástica o hípica; para otros es el placer y la satisfacción que proporciona la lucha pero no a los atletas mismos, sino a los que miran, a los espectadores. En Roma, lo fundamental es el espectáculo, de ahí el escaso interés por los deportes “más griegos”, que no tienen ese impacto inmediato. Esto explica el enorme desarrollo alcanzado por los combates de gladiadores en detrimento de otros deportes mas clásicos pero menos aptos para satisfacer ciertos gustos de la masa. Celebrados a la vez delante de los dioses y delante de los hombres, los juegos constituyen un espacio cómodo donde se inscriben las formas particulares de la relación de los hombres con el mundo. Los combates de gladiadores fueron un componente esencial de la vida romana. Se anunciaban previamente en las paredes de las casas, de los edificios públicos y en los sepulcros que se levantaban a la entrada de las ciudades, indicándose la ocasión del combate, el nombre del patrocinador, los que iban a luchar, el nombre de la ciudad donde se iba a celebrar y la fecha. A estas especificaciones solían añadirse otras como la hora, si se iba a extender el toldo para quitar el sol, o si habría otro tipo de diversiones como "venationes", cazas de animales. Al empezar el espectáculo, los gladiadores desfilaban dando una vuelta al circo o al anfiteatro, ataviados con sus armas y distintivos, y al llegar a la tribuna del emperador le dirigían el fatídico saludo: "Ave, Caesar, moríturí te salutant" y dirigiéndose hacia el promotor de las fiestas le presentaban las armas para que las examinase.

Para la celebración de estos espectáculos los romanos construyeron diversas edificaciones. Toda ciudad de cierta importancia acabó por tener un anfiteatro, llegando a aparecer este edificio como uno de los símbolos de la romanización. El Coliseo de Roma es uno de los ejemplos más significativos. El Coliseo fue sede de los juegos desde su inauguración en el año 80 hasta el 523, período en el que el pueblo romano disfrutó con los cuatro tipos de competiciones: las batallas navales, las luchas entre gladiadores, la caza de fieras por parte de gladiadores y aquellas en que los condenados a muerte eran ofrecidos a las fieras. Carreras de cuádrigas Cada carrera consistía en siete vueltas en torno a la espina del circo. La victoria no dependía sólo de la velocidad, sino también de la estratagema de los cocheros, que solían zigzagear para cortar el paso a los que seguían. La vuelta trágica era la séptima. El girar sobre la meta lo más rápidamente que se pudiera y el lanzarse luego en el espacio recto hasta la línea del fondo.
Las carreras se realizaban en el estadio y también en el circo. La Carrera de Aúrigas, iba precedida por desfiles de músicos y artistas, exhibiciones de animales exóticos y números de habilidad en los que avezados jinetes desafiaban a la suerte saltando entre cabalgaduras al galope, simulando cargas de caballería o simplemente, intentando coger objetos o pañuelos del cuerpo de voluntarios... que no dejaban de mirar de reojo a las cabalgaduras. Pero por lo que se pagaba la entrada era por la carrera; en ella, bigas, trigas, cuádrigas o incluso decumiuges (una extraña visión de un tiro pero compuesto por diez caballos y, por ello, prácticamente ingobernable) luchaban por imponerse en un escenario irrespirable a causa de la multitud, el polvo, la presión... y la posibilidad de una caída que en la mayoría de los casos era fatal. Cada valiente pertenecía a una cuadra concreta, que se identificaban con un color representativo y por la que los espectadores tomaban partido inmediatamente, ondeando pañuelos y chales del correspondiente color y coreando, a gritos, tanto el nombre del conductor como el de la cabalgadura. Unos y otros llegaban a ser considerados poco menos que Dios reencarnados.

Directamente derivado del tipo griego, el estadio de Domiciano en Roma, constituye el único ejemplo de estadio con gradas de albañilería hasta ahora conocido fuera de Grecia y del mundo oriental. Esta ausencia de estadios pudo ser debida al poco interés que los juegos atléticos despertaron entre los romanos. En ocasiones excepcionales, cuando se quisieron celebrar este tipo de juegos se edificaron estadios en madera que se desmontaban después de su utilización. La Plaza Navona es un ejemplo excepcional de la supervivencia topográfica del Estadio: las casas se fueron edificando sobre los restos de la cavea, conservándose la torna y las dimensiones del antiguo estadio y quedando libre de construcciones todo el área de la pista.

El circo, cuya forma parece que deriva del hipódromo griego, era el espacio destinado a las carreras de caballos, aunque antes de la construcción del anfiteatro, albergó también los combates de gladiadores y las cacerías.

Pruebas del péntatlon: la carrera del estadio, el salto de longitud, el lanzamiento de disco, el de jabalina y la lucha.

Naumaquias
Con esta palabra griega se designaba un especial modo de enfrentamiento deportivo consistente en un combate naval en miniatura representado para divertimento del pueblo. Eran realizados sobre la arena del anfiteatro inundado o en determinados lugares que por su situación presentaban condiciones favorables para el espectáculo acuático. Como los juegos circenses y luchas gladiatorias, revistieron cada vez mayor esplendor, siendo también más admirados por el público. La primera naumaquia que se conoce fue construida por Augusto en el actual barrio Trastévere, al lado del Tiber.Rara vez se representó en el mar, normalmente se preparaba una laguna artificial o se aprovechaba un lago natural, para que los espectadores pudiesen contemplar cómodamente las peripecias del combate.
LAS OLIMPIADAS COMO ESCENOGRAFÍA DEL PODER
Una sociedad teocéntrica como la romana no desaprovecha la oportunidad cuando se trata de hacer propaganda del poder imperial. Si tenemos en cuenta que, los juegos organizados por los magistrados constituían una parte del aparato ideológico, a partir del momento en que los juegos plebeyos pasan a ser anuales, pueden ser interpretados también como parte de ese mismo aparato y, en tanto que tal, pasan a encontrarse en el centro de los antagonismos que enfrentan a la plebe y a los patricios, en lucha por el control del poder político,
por la hegemonía.
La concepción romana del deporte como espectáculo hace que las autoridades incluyan dentro del programa olímpico alguna de las brutales especialidades de los Juegos circenses. Por otra parte, el intento por parte de algunos emperadores de servirse de las Olimpiadas como escaparate para la exaltación de su poder terminó por quitar el poco crédito que les quedaba a este tipo de celebraciones.
DECLIVE DE LAS OLIMPIADAS EN LA ANTIGÜEDAD
La progresiva degradación de las Olimpiadas se hace patente durante el imperio Romano y terminará por provocar la desaparición de este tipo de celebraciones. El sentido original del deporte fue perdiéndose, los griegos competían solo por la gloria, ese carácter "deportivo" desaparece y los Juegos Olímpicos empiezan a comercializarse, cargándose de agresividad y brutalidad que no respondía al espíritu religioso de los comienzos.En el año 394 (d.C.) el Emperador Teodósio promulga un edicto para que los Juegos desaparezcan definitivamente.
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domingo 21 de junio de 2009

ACTIVIDAD DEPORTIVA EN IMÁGENES I


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lunes 1 de junio de 2009

ARTE Y DEPORTE II: GRECIA

El arte y el deporte nunca estuvieron tan ligados como en tiempos de la Antigua Grecia. La cercanía entre ambas disciplinas queda patente en la naturaleza de los Juegos Olímpicos, celebraciones de los logros deportivos y artísticos. Las olimpíadas antiguas constituyen un fenómeno histórico y social del cual el arte griego ha dejado un gran testimonio.
Inicialmente el deporte fue el centro de los rituales funerarios. Poco a poco se institucionalizó y se convirtió en una actividad vinculada a las ceremonias religiosas en honor a los dioses olímpicos y al espíritu competitivo del hombre griego.
A las competiciones que un principio fueron gimnásticas e hípicas se unirán, más tarde, las poéticas y artísticas.
A través de la escultura, la pintura y la cerámica se pueden documentar no sólo la mitología que impregnaba la vida griega, sino todas las modalidades de la actividad deportiva.

Es realmente en Grecia donde nace el concepto de “deporte moderno” como realización de ejercicio físico de forma plenamente reglada. Su aparición probablemente esté muy relacionada al despertar mismo de la humanidad en la medida en que el hombre tomó conciencia de su capacidad para aprender y que el contacto directo con el entorno generaba destrezas y habilidades que le llevaban a obtener dominio sobre lo que le rodeaba. Existen además otros factores que propiciaron el desarrollo de la actividad física: los cambios climáticos, la escasez y búsqueda de alimentos así como la constante necesidad de protegerse de las amenazas. El hombre se dio cuenta de que los medios para enfrentarse a esas adversidades eran su razón y su fuerza física; y que para mantenerse en pie sobre la tierra debía estar con la mente despierta y con la capacidad física para sortear cualquier situación material adversa. Hay que tener en cuenta las características del espacio geográfico griego, poco propicias para la agricultura, con valles estrechos y fuerte sequía. Los griegos tenían que superar el medio hostil.
Es probable que haya tenido una influencia notable en la aparición del deporte, el espíritu competitivo tan frecuente en el ser humano.
En la cultura helénica surge la preocupación del desarrollo físico integral como medio para buscar el ideal de perfección física y moral.

La caza era una actividad física habitual. En ella se utilizaba el arco y la jabalina. El gusto de la nobleza para la que canta Homero por ese ejercicio, donde se sometía a prueba la destreza en el manejo de las armas, la resistencia a la fatiga y la sangre fría en el peligro, se pone de manifiesto en las numerosas comparaciones de la epopeya sobre temas cinegéticos.


En su inicio las competiciones deportivas son un despliegue de energía y fuerza para honrar a quien ha perdido su fuerza y su energía.
En origen los juegos eran rituales que se celebraban en honor de los personajes importantes. La descripción más antigua que se conserva de estas competiciones fúnebres se lee en la Ilíada de Homero, canto XXIII, en el que el poeta, en torno al año 700 a.C., describe los juegos organizados por Aquiles en honor de su amigo Patroclo. Estos juegos se datarían hacia el 1225 a.C., fecha de la caída de Troya, aunque la Ilíada se compuso sobre el año 700 a.C. Los juegos que organizó Aquiles eran:

Carreras de bigas, con distintos premios, una mujer experta en labores, una yegua de seis años preñada, un caldero, dos talentos de oro y una urna. De entre todas las actividades deportivas, esta carrera era la más importante y más noble de todas ellas sin ninguna duda y a cuya descripción dedica Homero más de cuatrocientos versos.
El pugilato, con los premios de una mula de seis años y una copa de doble asa.
La modalidad de lucha libre con objeto de tumbar al adversario, con dos premios, un gran trípode, que valía doce bueyes y una mujer, tasada en cuatro.
Carrera de velocidad, con los premios de una crátera labrada por los fenicios y un buey. Lucha de guerreros, con los premios de una pica, un broquel y un yelmo.
Lanzamiento de un bloque de hierro, y tiro al arco con el premio de un trozo de hierro, diez hachas de doble filo y otras tantas de filo sencillo.
Y el lanzamiento de jabalina, con premio de una pica y un caldero del valor de un buey. Los atletas ceñían su cintura con una cinta.

LAS TUMBAS: CONTINUACIÓN DEL RITUAL
La decoración de la tapadera de la cista de piedra de la Tumba del zambullidor constituye uno de los grandes enigmas de interpretación del mundo arqueológico de la Magna Grecia.
El joven se lanza a un estanque de agua, quizá el mar, por las olas que lo surcan. Se arroja desde un trampolín artificial situado en un entorno natural, mínimamente esbozado.
La interpretación más clásica afirma que es una escena de purificación. El nadador se lanza. En el más allá se representa a si mismo en la reencarnación de un deportista. Se ha pensado que este nadador podría representar a un deportista difunto.
La mayor parte de las interpretaciones están de acuerdo en afirmar que la zambullida es una metáfora del viaje hacia lo desconocido, la presencia del agua le añade un matiz purificador, que se une a aspectos religiosos y místicos relacionados con la eterna reencarnación del alma de la filosofía de Pitágoras

Según la tradición legendaria, los Juegos Olímpicos serían, en principio, nada más que juegos fúnebres, celebrados junto a las tumbas de los antiguos héroes.
Más tarde estas honras fúnebres se convierten en fiestas religiosas, culturales y deportivas celebradas en la antigua Grecia en honor de Zeus, rey y padre de los dioses y mortales
: Los antiguos Juegos Olímpicos. Recibieron ese nombre por celebrarse dentro del complejo religioso de Olimpia, en el Peloponeso. La vinculación de los Juegos Olímpicos con la religión politeísta griega es muy fuerte.
Se convocaban cada cuatro años y se celebraban en el mes de agosto.
En ellos participaban los atletas, que debían ser ciudadanos, sólo hombres, y se entrenaban durante años en los gimnasios. Los atletas participaban desnudos en la competición, cubiertos con una capa de aceite que resaltaba la belleza de sus cuerpos, y sólo los hombres tenían acceso a contemplar las pruebas.
Su historia se inician en el 776 a.C. y se prolongan sin interrupción hasta el 393 d.C.
Casi todas las regiones de Grecia tenían lugar fiestas relacionadas con algún héroe local y puestas bajo la tutela del dios protector de aquél, en las cuales se celebraba una serie de competiciones deportivas. Pero por encima de todas destacaban cuatro, consideradas panhelénicas, puesto que congregaban a representantes de todo el mundo griego: -Los Juegos Píticos: en honor a Apolo en Delfos.
-Los Istmicos: dedicados a Poseidón en Corinto.
-Los Meneos: en homenaje a Hércules en Argólida.
-Los Olímpicos: los más famosos, en homenaje a Zeus en Olimpia.
El valor de los Juegos antiguos fue múltiple: representó una manifestación religiosa de acatamiento a los dioses; contribuyó al desarrollo armónico del cuerpo y de la mente; favoreció la amistad de los pueblos y ciudades y buscó la unidad de los Helenos.
LA TREGUA SAGRADA
Al acercarse la fecha de los juegos se proclamaba la tregua sagrada que todas las ciudades debían respetar; esta tregua general y sagrada ponía fin a todos los enfrentamientos militares, preparación de ejércitos, construcción de armas, así como guerras que se estuvieran efectuando en aquel entonces.
Los festivales y la tregua se anunciaban simultáneamente en todas las ciudades por medio de heraldos especiales que, al mismo tiempo, invitaban a participar en los juegos. Los heraldos se trasladaban a los lugares más apartados del mundo griego difundiendo el acontecimiento.

OCASO DE LOS JUEGOS OLÍMPÌCOS
La característica más notable en el atletismo griego es su continuidad, sobrevivirán cuando Grecia pierda su independencia y seguirán existiendo bajo el dominio de Roma.
A mediados del siglo III comienza su decadencia progresiva. Los últimos Juegos Olímpicos se realizaron en el 393. El emperador Teodosio I los prohibió por tildarlos de paganos.
Los griegos daban mucha importancia al ejercicio físico, siendo una de las actividades educativas más importantes. Se les daba una educación integral, en la que se incluían materias para ejercitar tanto el cuerpo como la mente. En el programa había enseñanzas de música, gramática, lectura, aritmética y educación física.
Cuando los niños varones griegos libres cumplían doce años ingresaban en la palestra, donde se les enseñaba a desarrollar los músculos y a disciplinar los nervios. A los dieciséis años entraban al gimnasio, donde los griegos realizaban ejercicios físicos y atletismo. Los gimnasios contaban con una pista y lugares de ejercicio al aire libre entre los bosques. A los veinte años los griegos concluían su formación deportiva donde se les entregaban las armas y estaban capacitados para participar en los Juegos Olímpicos.
Con suficiente antelación a los juegos se iniciaba en todas las ciudades la preparación de sus atletas, los que eran sometidos a rigurosos entrenamientos, generalmente bajo la dirección de antiguos competidores, muchas veces triunfadores en Olimpia.
Los atletas participaban desnudos en la competición, cubiertos con una capa de aceite que resaltaba la belleza de sus cuerpos, y sólo los hombres tenían acceso a contemplar las pruebas.

POLICLETO: DORÍFORO
Los juegos ocuparon un lugar muy importante en la vida pública de las ciudades. Los organizaban y presidían sus magistrados que representaban en ellos al estado.
Durante las fiestas se suspendía toda actividad oficial.
Aparte de las competiciones atléticas los Juegos también eran un escaparate cultural, allí se mostraban innovaciones en arquitectura, escultura, poesía y matemáticas. Los griegos no sólo tenían competencias atléticas sino también poéticas, musicales y teatrales, competencias entre trierarcas o comandantes de buques de guerra, competencias de belleza masculina, etc
Los escultores griegos representaban de forma natural todos los músculos y las formas corporales, mostrando toda la energía del movimiento en sus poses.
Se acudía a los Juegos desde los sitios más remotos, eran ocasión de acercamiento entre los Estados Griegos y de treguas de carácter sagrado. Constituían el alma de las relaciones panhelénicas, puesto que equivalían a verdaderas asambleas generales del pueblo griego.
Progresivamente además de las polis de la Grecia continental, aumentó la participación de las múltiples colonias griegas diseminadas por las costas del Mediterráneo. Olimpia se convirtió en una poderosa fuerza, que aglutinó, con la idea de un panhelenismo creciente, a todos los emigrantes griegos dispersos por el mundo helénico.
La participación oficial de las ciudades griegas en las ofrendas y sacrificios y la colaboración de los particulares creaba una sensación de hermandad y surgía el sentimiento de la pertenencia a una estructura socio-política superior al de la polis. Paralelamente el espíritu de competencia, monopolizado tradicionalmente por la nobleza, se extendió al resto de la sociedad, que sin abandonar aun sus raíces religiosas, infundieron en el deporte características más democráticas.
En Grecia Antigua como en otras civilizaciones, la cultura militar y el desarrollo de los deportes se influyeron mutuamente.
En la Antigüedad el deporte recogía un amplio espectro de valores, entre ellos:
- El culto al cuerpo.
- La preparación psicológica para la competición y la guerra.
- El respeto a los Dioses.

Cualquier actividad humana estaba impregnada de sentido religioso. Lo divino es lo que garantiza el orden y la continuidad de los fenómenos, tanto a nivel cosmológico ( el ciclo de las estaciones y de las cosechas) como social y político. Lo sacro invadía toda la esfera humana y el hombre debía asegurarse sus buenas relaciones con la divinidad por medio de ofrendas, ritos propiciatorios, donaciones y libaciones.
Muchos de estos actos eran acontecimientos de gran importancia para la comunidad, que financiaba y celebraba fiestas anuales en honor a los dioses: Los juegos olímpicos, las Panateneas, etc...
Prescindir o abstenerse de cumplir con los dioses de la comunidad no sólo suponía un acto de impiedad contra la divinidad, que podría ser castigado por ésta, sino, lo que es peor, suponía que uno dejaba de ser ciudadano, que uno rompía con los lazos de tradición que mantenía la unidad de la polis encargada de hacer hombres libres.
LOS AGONES
En los Juegos Olímpicos había diferentes competiciones llamadas agones:
Los Juegos Olímpicos se dividían en 4 agones:
LOS AGONES ATLÉTICOS, el salto en longitud, lanzamiento de disco y lanzamiento de jabalina.
LOS AGONES LUCTARIOS engloban a los deportes de contacto físico y lucha. El más violento de ellos era el pancracio, lucha libre que en muchas ocasiones concluía con la muerte del deportista derrotado. Una variante de esta lucha libre salvaje y violenta, era la propiamente llamada “lucha”, que consistía en derribar al contendiente pero sin golpearlo, sólo valiéndose del forcejeo. El tercer certamen luctario era el pugilato, deporte que derivó en el boxeo actual.
LOS AGONES HÍPICOS , carreras de caballos y carreras de carros
EL PENTATLÓN, competencia por excelencia de los Juegos. Constaba de 5 certámenes: carrera de velocidad, salto de longitud, lanzamientos de disco y de jabalina y lucha, que eran realizados por un único atleta como prueba combinada.
Además se incluían competencias de heraldos y trompeteros y posteriormente otros certámenes musicales.
Los AGONES ARTÍSTICOS, una Olimpiada cultural paralela.
Los Juegos Agónicos o Agonales se centraban en la fuerza, la lucha y la alta competencia, cuya finalidad era llegar a la perfección religiosa y ética en la palestra o en el pugilato, en las carreras de caballos o a pie, entre otros, para alcanzar el favor divino de los dioses, para defender el honor de su cuna y para justificar su poder económico y político ante la obediencia y servidumbre de sus súbditos.

Durante LA JORNADA INAUGURAL, dedicada exclusivamente a los ritos religiosos, se recitaba el juramento, se encendía el fuego sagrado y se ofrecían sacrificios a Zeus.
Se celebran las dos únicas pruebas no deportivas, las de heraldos y trompetistas, cuyos vencedores se encargaban los unos de anunciar públicamente los nombres de los competidores y de los triunfadores. Luego se inic
iarán carreras, lucha y boxeo para jóvenes de 12 a 18 años

El día de la fiesta la muchedumbre empezaba a congregarse antes del amanecer. La procesión comenzaba con las primeras luces. A continuación iban los oficiantes de los sacrificios con los animales. Detrás los metecos y los músicos, seguidos de los ancianos y los jefes del ejército, todos ellos con rama de olivo. EL SEGUNDO DÍA
Por la mañana las actividades se inicia con una procesión solemne en el hipódromo, seguida de las carreras de carros y de caballos.
La tarde está dedicada al pentatlón: disco, jabalina, salto largo, carrera y lucha libre. Al caer el sol se celebran ritos funerarios en honor de Pelops, el héroe mítico del santuario que compitió en un certamen de carros para obtener la mano de Hipodamia, la princesa del lugar.
Se celebra también una procesión de vencedores elogiados con himnos o epinicios. Comidas y simposios por la noche.


Carreras con carros: Estas constituían el momento más importante de los juegos olímpicos. El carro tenía dos ruedas, el auriga estaba de pie, con las riendas en su siniestra y el látigo en la diestra. El carro podía ser tirado por 4 caballos (cuadriga) o por 2 (biga). Las carreras de cuadrigas comenzaron en el año 680 a. C.
Carreras de caballos: Se introdujeron en el año 648 a. C. Los jinetes no usaban estribos y en el siglo V montaron en sillas. Excepcionalmente se utilizaban herraduras. Las carreras de caballos podían tener obstáculos como vallas, fosos, pendientes y terrenos difíciles.
Ambas carreras se practicaban en el hipódromo de Olimpia, un circuito de 1540 metros.

AURIGA DE DELFOS

[…] "Los corredores del estadio […] impulsan sus piernas con los brazos […] como si tuvieran alas. Los corredores del dólico sólo lo hacen cuando la carrera llega a su fin, mientras que parecen correr normalmente el resto del tiempo, con las manos cerradas en puño." FILÓSTRATOSegún Filóstrato la prueba del dólicho recuerda la institución de los corredores-mensajeros. De estos dolichodromos saldrían numerosos y capaces heraldos-corredores, que más tarde habrían de destacar en los trabajos de la guerra.
Los antiguos griegos estimaban que el pentatlón formaba los hombres más bellos y saludables.
El poeta Baquílides ensalza así al atleta Automedes de Fleyus, vencedor del pentatlón en los Juegos Nemeos:

“Automedes brillaba entre los demás atletas como la luna llena hace palidecer a las estrellas; de tal belleza era su cuerpo, cuando, aplaudido por el público jubiloso, lanzaba el disco o la jabalina muy alto, en el cielo, o cuando, al final, en la lucha, mostraba su rapidez y habilidad”
Aristóteles describe al atleta ideal:
“los pentatletas son los que tienen el cuerpo más bello, porque están naturalmente dispuestos para la fuerza y para la velocidad al mismo tiempo.”

En el CUARTO DÍA se desarrollaban las pruebas pesadas: lucha, pugilato, pancracio.
El día concluye con el hoplitodrómos.
El pugilato
Homero nos describe la “vestimenta” necesaria para participar en esta prueba: “el cinturón y unas bien cortadas correas de piel de buey salvaje”
En el QUINTO DÍA en el templo de Zeus, se proclamaba solemnemente a los vencedores, que recibían una corona de olivo, guirnaldas de flores y cintas de colores con las que los atletas adornaban brazos y tobillos; los presentes les lanzan una lluvia de hojas y flores y eran homenajeados por los poetas; también se grababa su nombre en lápidas de mármol o en placas de bronce. Además, cuando regresaban a la ciudad recibían otros honores.
Los vencedores se dirigían a los distintos altares y allí unían sus manos para danzar al son de flautas y tamboriles, luego se celebraba el último banquete, con posterioridad los atletas y la gente en general emprendía el viaje de regreso.
VENCEDORES Y PREMIOS
Los ganadores de las diversas pruebas reunidos en el templo de Zeus recibían sus premios. Los ganadores no recibían premios materiales, sino el honor y la gloria. Pero se les daba un objeto simbólico. En los comienzos fue una manzana, pero finalmente se les entregó una rama de olivo y una cinta de lana en la frente. El nombre, el del padre, el lugar de nacimiento y el linaje de cada ganador se inscribían en un registro. El que conseguía vencer en todas las pruebas del pentatlón, tenía derecho a una estatua en el templo de Zeus. Al regresar a sus polis los ganadores eran recibidos como héroes; poetas y oradores narraban sus hazañas.
Sin embargo, los ganadores se convirtieron en celebridades y tenían alimento gratuito para el resto de la vida y la reserva para en los lugares preferentes de los teatros.
Los vencedores en los juegos eran llamados Olímpionikes, se convertían en semidioses, adorados aún después de muertos. En su honor se erigían estatuas, se le hacían festejos, sus nombres eran inscriptos con respeto en el registro de campeones; poetas y oradores celebraban sus triunfos, y muchas ciudades le brindaban grandes recibimientos, y la mayoría recibían una pensión hasta su muerte.
Durante mucho tiempo hubo serios esfuerzos por compilar listas de los vencedores en los juegos, porque con frecuencia se situaba la fecha de un acontecimiento haciendo referencia al ganador de una prueba. Se decía, por ejemplo, que algo ocurrió “el año en que Desmón de Corinto ganó el estadio”. Los vencedores en los juegos olímpicos proveían así el marco de referencia dentro del cual se circunscribía la vida de la Hélade.

En Grecia, los juegos se organizaban en competiciones entre individuos. Nunca llegaron a incluir los deportes de equipo, una de las grandes diferencia con las Olimpiadas de la era moderna.
El atleta tenía que demostrar su valía personal. Una vez obtenida la victoria, el gimnasta conseguía la inmortalidad y una fama que honraba su nombre, sus cualidades personales, tanto físicas como morales, y confería la gloria de su ciudad de origen. Porque los griegos tenían un concepto más profundo de la victoria del que se ha conservado en la sociedad actual. Ir al estadio, entrenarse en el gimnasio o participar en las competiciones, incluso como espectador, eran actividades que completaban al hombre.

En la antigua Grecia, el premio estaba representado por los símbolos más característicos del mundo mediterráneo, como una corona de olivo, laurel o palma, que llenaban de orgullo a los vencedores.

EL REGLAMENTO OLÍMPICO
En Olimpia, la organización y desarrollo de los Juegos se regía por las Leyes Olímpicas. Estas normas estaban grabadas en tablas de bronce y depositadas en el Buleuterión, sede permanente del Senado Olímpico, que era el máximo organismo de apelación y encargado a la vez de velar por su correcta aplicación.
Como normas de aplicación particular de estas Leyes Olímpicas estaban los Reglamentos Olímpicos, de cuya revisión y adaptación se encargaban los hellanódikas o ”jueces griegos”. Los hellanódikas fueron una pieza clave en la organización de los Juegos y representaron una institución que siempre dio muestras de imparcialidad en decisiones y acuerdos.
La violación de los preceptos olímpicos daba lugar a sanciones, pudiendo ser éstas políticas, económicas, deportivas e incluso físicas.



Durante los primeros años los Juegos eran exclusivamente para los hombres, las mujeres tenían incluso prohibida la entrada a los recintos deportivos. Era una prohibición estricta, tan solo una mujer, la sacerdotisa de la Diosa Deméter, podía permanecer en Olimpia durante los Juegos.
La causa de la prohibición no está clara, hay fuentes que apuntan a que se debía a la desnudez de los atletas, ya que tras la restricción absoluta de los primeros años, si se permitió después el acceso a los Juegos a las mujeres solteras, mientras que siempre estuvo vedado para las casadas.
Las mujeres acabaron siendo admitidas para pruebas mixtas. Nunca hubo pruebas específicamente femeninas.
Si que se instauraron unos Juegos femeninos, los Hereos, en honor a la Diosa Hera, pero que tuvieron un carácter residual. Se disputaban un par de meses después de los Juegos masculinos, y estaban reservados a las vírgenes de Elis.
En los Juegos culturales, paralelos a los deportivos, donde se cantaba, tocaba música, y se recitaba poesía, si estaba permitida de pleno derecho la participación femenina.

Las mujeres competían en una carrera que se celebraba durante los Juegos Hereos, que tenían lugar cada cuatro años en Olimpia y que estaban destinados en exclusiva a mujeres.
Consistía en una carrera de 162 metros. Corrían con los pies descalzos y con una falda desde la cintura hasta la rodilla como único vestido. La campeona recibía una corona de olivo y un trozo de la carne de la vaca sacrificada en honor a Hera.


ARTE GRIEGO HELENÍSTICO: JINETE DE CABO ARTEMISIÓN, SIGLO II a.C.
"Arte y deporte I: Prehistoria y civilizaciones agrarias"

sábado 30 de mayo de 2009

ARTE Y DEPORTE I

El camino del arte ofrece dos componentes:
la realidad y la sugestión. El movimiento, el ejercicio físico, presentes en la iconografía artística, forman parte de esa realidad pero el sentido simbólico que pueden adquirir, nos acerca a la capacidad de sugestión.
Los condicionamientos sociales, religiosos, las costumbres, los ritos y la mitología se superponen a la imagen real añadiéndole significado.
A lo largo de la historia, aparecen representaciones artísticas de actividades de tipo físico que pueden estar en el origen de lo que hoy consideramos deporte. Imágenes que tienen su referente real y la carga simbólica de lo sugestivo.


Aunque con frecuencia se confunden los términos deporte y actividad física, en realidad no significan exactamente lo mismo. La diferencia radica en el carácter competitivo del primero, en contra del mero hecho de la práctica del segundo.
Por la documentación y proliferación de imágenes se puede advertir el papel que desempeñaron dentro de la sociedad.
Actividades que, en un principio, tenían como objetivo la supervivencia, van transformándose y adquiriendo un sentido nuevo, propiciado por los cambios económicos, políticos y socioculturales.


LA ACTIVIDAD FÍSICA A TRAVÉS DE LA HISTORIA DEL ARTE

LA PREHISTORIA
La representación del movimiento nace en el Paleolítico con el arte rupestre. Existen testimonios datados hasta los 40.000 años de antigüedad. Estas pinturas revelan que el ser humano, desde tiempos prehistóricos, organizó un sistema de representación artística, posiblemente con fines mágico-religiosos, en el que mostraba aspectos importantes de su vida.
En la Prehistoria las escenas de caza reflejan todo un ritual en el que la actividad física está orientada a la búsqueda de alimento. Avanzando en el tiempo se puede apreciar un aumento de tipos iconográficos relacionados con el movimiento que muestran rasgos de evolución social: surgen escenas de caza, de danzas rituales.

LAS PRIMERAS CIVILIZACIONES
EGIPTO
Egipto aporta gran cantidad de documentos artísticos en los que se puede apreciar la importancia que tenía en esta civilización la práctica deportiva. La tradición egipcia muestra lo diversificada que estaba la práctica del deporte. Su programa abarcaba “una educación gimnástica sistemática, juegos atléticos, deportes de lucha y fuerza, como la lucha, el pugilato, la esgrima con bastones; la natación, el remo y los torneos acuáticos”.
Se realizan, además, toda una serie de ejercicios de torsión.
LAS PINTURAS DE BENI-HASSAN en que aparecen representados unos jóvenes que sostienen a muchachas que, apoyándose mutuamente con los pies, cuelgan hacia atrás de los brazos de los jóvenes, manteniendo tenso el cuerpo inclinado en el aire; la representación de los juegos gimnásticos es múltiple y completa.


El deporte acuático era una práctica común. Era muy natural que los egipcios, como habitantes de un territorio situado en las márgenes de un gran río supiesen nadar. La natación formaba parte del proceso de educación de los príncipes.
Los egipcios fueron también excelentes remeros.

En la ESTELA DEL REY AMENHOTEP II se describe prolijamente la potencia deportiva del joven rey, conocido como el "rey atleta", aficionado a los caballos desde su infancia, magnifico arquero y por último gran remero, cuyo poderoso brazo no se fatigaba fácilmente: “Mientras sus hombres desfallecían, él seguía bogando río arriba durante millas” TUMBA DE NEBAMUN: El difunto cazando aves con boomerang.
DECORACIÓN DE LA TUMBA DE CHNEMHOTEP
En el lado izquierdo, Chnemhotep, al que se dio el nombre de «grande en peces, rico en aves, adorador de la diosa de la caza», es visto arponeando peces. También podemos observar los convencionalismos del artista egipcio, que prescinde del agua por entre las cañas para mostrarnos el lugar donde se hallan los peces. La inscrip­ción dice: «En una jornada en barca por la charca de los patos silvestres, los pantanos y los dos, alanceando con la lanza de dos puntas atravesó treinta peces; qué magnífico el día de la caza del hipopótamo». En la parte inferior hay el divertido episodio de uno de los hombres que ha caído al agua y que es pescado por sus compañeros.




RELIEVE ASIRIO: "La leona herida"
CULTURA CRETO-MICÉNICA
MICENAS: los gobernantes quieren dejar constancia de su vida y su status social, manifestado sobre todo en el enterramiento; por primera vez se delimitan espacios sagrados para tumbas. Estas adquieren gran importancia y aparecen decoradas con grabados de escenas de animales, cacerías, militares, etc.





En la civilización micénica aparece el carro de combate; quizá es un elemento que trajeron los griegos y que exportaron a la Creta minoica; el carro de combate se caracteriza por su ligereza y por ser llevado por caballos (en Creta minoica se usó el tiro de caballos para transporte al ser un pueblo pacífico);

CRETA
Además de los juegos taurinos el arte cretense ofrece información amplia de otras actividades físicas presentes en la vida de esta cultura. La práctica de danzas parece habitual en la cultura cretense. Por los testimonios en pintura y orfebrería estarían realizadas de forma casi exclusiva por las mujeres y su carácter debía ser ceremonial y religioso.
En el gran patio central de los palacios se celebraban "fiestas" y diferentes actividades recreativo-religiosas. Los jóvenes protagonistas llevaban a cabo espectaculares manifestaciones corporales en torno al toro, en las que realizaban saltos, ejercicios que implicaban movimientos "acrobáticos" y de agilidad. Estas manifestaciones físico-corporales quizás lúdico-religiosas, formaron parte muy importante de la cultura cretense y se encontraban integradas totalmente en la vida de sus habitantes. Las actividades físicas cretenses más conocidas, son las relacionadas con el salto del toro. La naturaleza de este ejercicio es más acrobática que deportiva.
La mujer tomaba parte junto con el hombre en las fiestas o juegos taurinos, algunos tan peligrosos como los saltos de toro, juego que parece que consistía en saltar a la carrera sobre uno de estos animales, pasando entre los cuernos y dejándose caer sobre su lomo.

Hay representaciones de saltos con o sin pértiga, de capturas de toro a lazo, o parada y derribo de otro animal que es agarrado por los cuernos.
Escena de Tauromaquia", fresco del palacio de Cnosos, Creta, del año 1500 a.C.
Una de las actividades físicas desarrolladas entre los cretenses fue la práctica de un boxeo poco agresivo, que se puede observar en la pintura al fresco encontrada en Thera, en la isla volcánica de Santorini. En él se ha querido ver tradicionalmente representados a dos niños "pugilistas", afirmando que lo que llevan puesto en uno de sus brazos es un guante de boxeo. Se ha interpretado que ello era debido a que sólo podían golpear reglamentariamente con uno de los brazos, mientras que el otro servía para esquivar los golpes. Los chicos no llevan ni casco ni ninguna prenda que proteja ninguna parte de su cuerpo, por lo que claramente no parece que el "enfrentamiento" pudiera causarles la más mínima lesión, ya que la única indumentaria representada sobre sus cuerpos es un ancho cinturón.
En lo que se refiere a la cultura cretense citaré textualmente un fragmento de la obra de Teresa González Aja, "El Deporte a través del Arte": ”podemos extraer las siguientes reflexiones y conclusiones con respecto la cultura física y las actividades lúdico-deportivo-religiosas que se desarrollaron en la civilización cretense:
Al ser una cultura que cubría sus necesidades a través del comercio y la navegación, no precisó de usar las actividades físicas para potenciar y desarrollar el cultivo de la fuerza, la agresividad o la violencia corporal. En consecuencia, estos aspectos físicos no fueron objeto de desarrollo ni de interés de esta cultura ni para defender su tierra o sus posesiones.
La actividad física se fundamentó en as
pectos lúdicos,
deportivos o religiosos que implicaban agilidad, velocidad, movimiento, acrobacia y no tanto fuerza y resistencia para adaptarse al medio, dominarlo o defenderlo. Fue objeto central de esta civilización el desarrollo de una cultura en torno al cuerpo a su desarrollo y bienestar y al disfrute del mismo. Los valores estéticos y de armonía corporal parecen primar sobre el desarrollo de la fuerza o la resistencia. Todas las representaciones humanas realizadas por los artistas cretenses son figuras de individuos de talle muy fino y de una gran ligereza, en los que parecen haberse desarrollado las cualidades corporales relacionadas con la flexibilidad, la agilidad y el vigor en el movimiento.”
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sábado 16 de mayo de 2009

OBRAS DE SONIA DELAUNAY TERK





OBRAS DE ROBERT DELAUNAY


Obras de Sonia Delaunay
Robert y Sonia Delaunay: color y ritmo

martes 5 de mayo de 2009

ROBERT Y SONIA DELAUNAY: COLOR Y RITMO


DEL CUBISMO A LA ABSTRACCIÓN
"El cubismo había amputado abusivamente al arte de algunos de sus recursos esenciales. El color en primer lugar. ¿Qué temía en él? El abandono de las exclusivas directrices mentales y una apertura hacia lo que más podía turbarlas, la vida libre y dinámica. El cubismo había hecho su elección y la había querido rotunda; había dejado al hombre el derecho de ejercer una sola de sus posibilidades, la que corresponde al pensamiento organizador y razonador; había excluido todo lo que participa de las capacidades sensibles. Había escogido la forma y por ello había renegado del color; pero la forma le llevaba a no concebir ya más que el espacio y a proscribir todo lo que recordara la duración, esa dimensión natural de la vida. Las propias formas no podían ser más que estáticas, permanentes, y debían ignorar el movimiento que introduce en ellas las pulsaciones de la actividad, es decir de nuevo la presencia de la vida.
Tal ostracismo era contrario a la naturaleza humana, e insostenible. Desde 1913 se vio a los cubistas renunciar progresivamente al ascetismo intransigente de los pardos, de los crudos y de los grises y dar lugar al color. No obstante, lo asociaban estrechamente a la forma y jugaban con él, como con la forma, imponiéndole una especie de contrapunto que hacía alternar los tonos fríos y los tonos calientes, las exhibiciones iguales y las aplicaciones rotas por puntos, rayas, etc.
Todas estas manifestaciones, trátese de cambios sobrevenidos en la manera de los cubistas mismos o de tentativas y doctrinas nuevas, marcaban la reacción de
una tendencia que acababa de abrirse paso en Francia y en el seno del propio cubismo, hacia 1911 y 1912, bajo el impulso de Robert Delaunay. Apollinaire se sintió lo bastante impresionado para otorgarle un amplio lugar en sus "Pintores cubistas" aparecidos en este último año; le asignó el nombre de «orfismo»,
y para evitar romper la unidad del grupo, no quiso ver en aquél más que una de sus manifestaciones. De hecho estaba clara la ruptura. André Warnod, al saludar en los Independientes de 1913, la eclosión de una nueva escuela, la escuela órfica», concretaba: «mientras el cubismo tiende al dibujo integral, el orfismo es una búsqueda del color puro. Frente a los cuadros cubistas, generalmente de tonos neutros, los cuadros órficos serán deslumbrantes de colores».
Robert Delaunay ha sido justamente descuidado durante muchos años antes de serle concedido, bastante recientemente, el eminente rango a que tiene derecho. Había pasado en sus comienzos por el neoimpresionismo y en él había adquirido el respeto por la luz-color. En 1911 se alineó al cubismo y participó en la famosa sala 41 de los Independientes. De esta adhesión pasajera conservó siempre el gusto por las estructuras: no le interesaba la geometría exterior de los volúmenes, sino la armadura interna y su tensión. Sus primeros esfuerzos lo llevaron hacia el estudio del arte gótico, y en 1906 estudiaba las torres de Laon. Dos años más tarde se dedicaba a Saint-Séverin y a sus bóvedas ojivales.
De allí pasó a la torre Eiffel por un entendimiento adivinador del vínculo muy real, pero todavía desconocido entonces, que vincula la nueva arquitectura de hierro a los arcos pujantes de las viejas naves. Y es que él percibía ya la llamada del principio nuevo, que es, como hemos señalado varias veces, la clave de todo nuestro tiempo: la energía.
La energía llama a la intensidad y su expresión habla menos al intelecto que a nuestros nervios, a los que hace vibrar. El color y la luz no son más que su apariencia visible. La serie de las Ventanas que sucedió en 1912 acusa la obsesión que crecía en él: el espacio libre donde vibra la claridad y donde estallan los tonos. El impresionismo le había abierto el camino de este descubrimiento. Delaunay asocia entonces la luz-color al principio sicológico correspondiente, que es el lirismo, tan duramente reprimido por el cubismo y cuya renovación explica el apelativo de «cubismo órfico» hallado por Apollinaire. Es preciso que la energía tome forma; ya no será ésta la que se adapte a la estabilidad inmóvil, sino el torbellino irradiante de los círculos de 1913. Al mismo tiempo dio el salto. Pasó también por la vertiente puramente abstracta de la pintura. Pero si se compara su descubrimiento con el de Mondrian, se ve separarse desde su origen a las dos abstracciones: la geométrica buscando lo absoluto de las divisiones inmutables que va a cultivar el holandés, y la dinámica, que no es más que vibración, estallido, rotación; esta última aparece con Delaunay.
Incluso en los temas figurativos que había tratado en la misma época, no había abandonado su obsesión por la energía en acción, puesto que los había tomado de los deportes, el del motor humano y el del motor mecánico: la carrera, el fútbol o el avión ("El equipo de Cardiff" o "El homenaje a Blériot"). ¿No pintaba Gleizes en el mismo momento "El fútbol", presentado en los Independientes de 1913, y La Fresnaye "La conquista del aire"?
Al dar así bruscamente libre curso a la virulencia explosiva de las formas-colores puros, Delaunay liberaba a la pintura de las construcciones petrificadas del cubismo, del que sin ambages se declaraba «heresiarca». Él mismo precisaba lúcidamente dónde radicaba el conflicto con sus «camaradas que habían desterrado los colores de su paleta, lo cual la había privado de todo elemento móvil», señalando su plena conciencia del vínculo existente entre el cromatismo y el movimiento. Sus adversarios, no percibiendo el boquete que abría hacia el porvenir, veían en él un retrasado: «Se me acusaba de volver al impresionismo». Eterno malentendido, según el cual quien presiente el porvenir parece un retardatario.
El cubismo había vuelto a situar en Francia el centro creador del arte moderno. Sin embargo, no se puede seguir el encadenamiento de sus evoluciones sin hacer intervenir lo que pasaba en el resto de Europa. Incluso se puede preguntar si la reacción contra el cubismo no se apoyaba en fuerzas despertadas en el extranjero. Desde que en Alemania el expresionismo, con todos sus progresos, había respondido al fauvismo francés con una aportación autónoma, se habían multiplicado las relaciones más allá de las fronteras. ¿Acaso Delaunay no había sido incitado a su revolución más que por los recuerdos de sus comienzos postimpresionistas? Hay que observar que trabajaba en estrecha colaboración con su mujer, Sonia Delaunay, procedente de Rusia y que se llamaba Sonia Terk cuando se casó con él en 1910, luego de haberse conocido en casa del crítico Uhde. Ella aseguró la transición de sus nuevos descubrimientos al terreno de las artes decorativas. En 1913, creó telas con coloridos «simultáneos» cuya aportación fue asimilada con motivo de la Exposición de artes decorativas de 1925 donde fue muy señalada.
Pero Sonia Delaunay había transmitido a su marido un eco directo de lo que ocurría en su país de origen. Pues Rusia ha desempeñado un papel considerable en los destinos de la escuela moderna, y esto especialmente por un sentido del color debido a la continuidad jamás interrumpida de su arte popular".
RENÉ HUYGUE: "El arte y el mundo moderno".


"El mercado", 1905
1905-1909: DIVISIONISMO E IMPACTO FAUVE
Las primeras obras de Robert Delaunay muestran una gran influencia de Seurat, pero su estilo propio fue evolucionando y, tras una breve etapa fauvista, pasó a un estilo de formas geométricas y colores monocromáticos propios del cubismo analítico y, hacia 1912, con su serie "Ventanas", comenzó a desarrollar arte abstracto de formas circulares y colores brillantes que sería denominado orfismo.

1910-1914: UN PROYECTO EN COMÚN
En 1910 se casa con Sonia Terk. A partir de este momento se inicia la aventura artística y personal conjunta. El ansia de modernidad, que anida en los dos, precipita sus investigaciones y les incita a expresar, mediante el color, las nuevas sensaciones que los avances técnicos despiertan en la sociedad.
En el Salon des Indépendants de París de 1910, las pinturas en series que presenta Robert Delaunay se centran en tres temas: la ciudad, la torre y la iglesia. Desde 1912 abandona el cubismo, con sus formas geométricas y colores monocromáticos, para embarcarse en un nuevo estilo, el orfismo, que se centra en las formas circulares y en los colores brillantes. Comienza su pintura del color "puro" en la serie de "Ventanas".

1915-1921: EL PERÍODO IBÉRICO
El estallido de la Primera Guerra Mundial sorprendió a los artistas cuando veraneaban en España en compañía del pintor mexicano Diego Rivera. Hasta 1921 permanecerían nuestro país y vivirían en ciudades como Vigo, Madrid, Bilbao, Sitges o Barcelona. Durante su estancia, entraron en contacto con los círculos vanguardistas, por esas fechas especialmente activos gracias a la llegada de artistas como Picabia, Marie Laurencin o Gleizes, que como ellos habían buscado refugio en España. En 1917, coincidieron en Barcelona con la compañía de los Ballets Rusos de Diaghilev, para la que Picasso trabajaba en ese momento. Un año después, Diaghilev encargaría a Sonia el diseño del vestuario y a Robert el de los decorados, de dos de sus ballets: Football y Cleopatra. Como consecuencia de la revolución rusa de 1917, los Delaunay perdieron su principal fuente de ingresos y Sonia intensificó su labor como decoradora y diseñadora de modas, llegando a abrir la “Casa Sonia” en Madrid. Durante algún tiempo, las mujeres españolas pudieron lucir sus bellos diseños simultáneos, los mismos que en su día inspiraron el poema de Cendrars: "Sur le robe elle a un corps"...
Las visitas al Museo del Prado imprimen un giro en su actividad artística. La abstracción da paso a la figuración. Robert Delaunay realiza una serie de retratos inspirados en el San Sebastián del Greco y siete variaciones de “Mujer desnuda leyendo” Que evocan alguna de la obra de Rubens “Diana y Calixto”. El mismo Robert cita a Rubens como un especialista en el color
También pasan una temporada en Oporto (Robert realiza: “Naturaleza muerta portuguesa”, “Las jarras” y las “Mujeres portuguesas”; y Sonia las secuencias sobre el “Mercado en el Miño” en estilo naif).
Agobiados por el calor de Madrid, durante el verano de 1915 se trasladan a Portugal y se instalan en Vila do Conde donde conocen a un importante grupo de artistas vanguardistas - Eduardo Vianna, Almada Negreiros, José Pacheco, Souza Cardoso - representantes del futurismo en este país, cuyas luz y colores se verán reflejados en numerosas composiciones de temas de costumbres populares, mercados, jardines, etc. Se trata, según el propio matrimonio, de una época muy feliz que muy pronto se vio interrumpida por la entrada de Portugal en la guerra contra Alemania. Considerados como espías se trasladan a Vigo, más tarde a Valença do Minho y finalmente regresan a España en el otoño de 1917.



1922-1929: ÉXITO Y ART DÉCO
Estos años fueron de éxito para los artistas.
Robert realiza una segunda revisión de “El equipo del Cardiff” y una segunda serie de la torre Eiffel, en la que la geometría y la fragmentación de planos desaparece, para dar paso a una nueva dimensionalidad.
Pinta también varios retratos de sus amigos: “Retrato de Philippe Soupault con la torre Eiffel al fondo, los de Breton. Aragón, Iliszd, Tristan Tzara, Claire e Ivan Goll. Sonia se consagra en el mundo de la creación textil aprovechando el momento de sofisticación y lujo que acompañan al “art déco”.
El amor de Robert Delaunay por el ritmo y el movimiento le lleva a realizar varias series de cuadros basados en acontecimientos deportivos, como "Sprinters" (1924-1926), que culminaron en impresionantes obras abstractas centradas en el ritmo, como sus últimas series "Ritmos" y "Ritmos eternos".


1930-1937: EL SUEÑO DE UN ARTE TOTAL
Abrazó la abstracción, sin abandonar jamás su línea de experimentación, y hacia 1932 se adhirió al grupo Abstracción-Creación, habían llegado a la abstracción pura, al no objetivismo. En el grupo estaban artistas como Vantongerloo, Herbin, Kupka, Gleizes y Arp.

Desde mediados de los años treinta, participó en diversos proyectos de gran envergadura, de integración del arte pictórico en la arquitectura. Realiza también escritos teóricos muy influyentes entre sus contemporáneos, como el manifiesto "En la luz" que Paul Klee tradujo al alemán para "Der Sturm", con lo que consigue cierto renombre e interés por su obra en Alemania, que tiene como resultado la incorporación a colecciones privadas y museos.
En su génesis, su concepción artística no obedece a ningún capricho, aunque sí debe su utilización a las teorías y prácticas del color desarrolladas desde el impresionismo. El resultado final de esa actitud ante el mundo objetivo fue que, en definitiva, no era posible pintar de otra manera que la que determinaba la conjunción de puntos cromáticos, y que su teoría, el puntillismo, tenía que coartar en los límites de las formas, para no diluirlas en la atmósfera.
Delaunay se propuso superar el problema dimensionando los «puntos», como se hacía en los mosaicos bizantinos, hasta anular el referente. Eso le permitió dar el paso hacia las «Ventanas» cuya composición era una amalgama de perspectivas puntillistas superpuestas, «simultáneas», que acababan determinando una «construcción» estrictamente cromática. Las ventanas diluían el «motivo», al que siempre aludía Cézanne y que tanto quería preservar; pero la acción pictórica pura resultaba inexorable. Como, no obstante, hay cosas a las que no se renuncia fácilmente, Robert intentó retenerlas buscando la versión cromática que permitiera plasmar lo afectivo.

La obra de madurez de este artista, se define por el FUERTE COLORIDO que dota a sus cuadros, en los que explora nuevos conceptos estéticos, algunos de ellos derivados de su interés por la leyes constructivas que se utilizaron en la construcción de la arquitectura gótica.
Algo que se observará en uno de sus temas más reiterativos como es la Torre Eiffel, a la que pintó desde multitud de puntos de vista. Fue en el año 1909 cuando Delaunay empieza a pintar la torre, dotándola de un gran dinamismo al superponer en la superficie plana del lienzo distintas vistas de un elemento que impone su actitud hierática sobre el horizonte de la ciudad. Delaunay capta perfectamente el espíritu dinámico que representa una torre ejemplo de las técnicas ingenieriles más punteras del momento. Con esta serie, el artista empieza a devolver el protagonismo al color, algo que había negado el cubismo analítico, en cuadros que se convertirán en auténticos estallidos de color, elemento que utiliza para componer sus obras alejándose de los presupuestos analíticos mucho más racionales. Delaunay ensalza el lirismo del color puro. Logró plasmar el DINAMISMO con la simple superposición de colores complementarios: rojo-verde, azul-naranja- amarillo-violeta. Así fue articulando un estilo que el poeta Apollinaire acabará definiendo como Orfismo, aunque Delaunay prefería llamarlo SIMULTANEÍSMO.

SONIA DELAUNAY TERK
La primera etapa de la obra de Sonia Terk está muy influenciada por los postimpresionistas, en especial por Van Gogh y Gauguin, y por la pintura de moda a su llegada a París en 1905, los fauvistas. Pero su vida cambiaría radicalmente al conocer a Robert Delaunay con el que se casaría en 1910.Uno y otro, trabajando como un equipo, dieron lugar a una variante del cubismo, mucho más abstracto y colorista, que Apollinaire denominó “Orfismo”.
En París, ciudad donde reside a partir de 1905, pinta retratos y desnudos fauves. Su primera exposición personal tiene lugar en 1908. Sigue los caminos de la abstracción, y realiza un ciclo de lienzos y dibujos en los cuales los colores puros se vuelven planos que engendran formas para expresar el movimiento y la luz. Sonia aplicó esta misma plástica a la confección de telas, de la que se convirtió en una consumada especialista, hasta el punto de dedicarse con mayor interés al campo de la moda que al de la pintura durante sus años de casada. Especialmente cuando al comenzar la I Guerra Mundial, el matrimonio se queda a vivir en España, y Sonia aprovecha para confeccionar los trajes de los ballets de Diaghilev, e incluso para abrir una boutique en Madrid. Sus trabajos en este ámbito revolucionaron el diseño textil y de alguna forma le dieron la fama que no había alcanzado con la pintura. Desde 1913 hasta 1935, Sonia Delaunay, se dedica también a las artes aplicadas (cojines, chalecos, vestidos, pantallas) realiza encuadernaciones, tapas e ilustraciones de libros. Siempre fiel al color puro, exaltada por la ley de los contrastes simultáneos, realiza series, concibe mosáicos, vidrieras, tapices, decorados y vestuarios de teatro. Las carreras artísticas de Robert y Sonia Delaunay son inseparables pero sus obras respectivas llevan el sello de dos personalidades distintas.Por la armonía perfecta de su ilustración con la poesía de Blaise Cendrars, la obra La prosa del transiberiano y de la pequeña Jehanne de Francia” (1913) está considerada como una de las obras maestras en el arte del libro ilustrado del siglo XX.
El modista Jacques Heim con ella crea “La Boutique simultánea” para la Exposición Internacional de Artes Decorativas (Paris, 1925). Sonia Delaunay es reconocida como la especialista en el arte de la vestimenta y de la influencia de la pintura sobre ella.
Siempre se ha considerado el inductor del Orfismo a Robert Delaunay, pero parece ser que fue un hecho un tanto casual el que dio lugar a este nuevo ensayo de expresión plástica, pues en realidad fue Sonia la que, al confeccionar una colcha para la cuna de su hijo con retales de colores que encontró por la casa, siguiendo el modelo que tantas veces había visto hacer a las campesinas rusas, se encontró con una muestra artística llena de formas y colores que realmente le inspiró. La colcha se convirtió en una referencia para el matrimonio, que a partir de ese momento inició lo que ellos llamaron Simultaneismo, y que los críticos denominaron Orfismo. Desde entonces, las obras de ambos se repiten en una misma línea de formas abstractas, predominantemente circulares y colores vivos llenos de fuerza expresiva.Sonia Delaunay muere en París en 1979.

Sería a la muerte de Robert, en 1941, cuando Sonia Delaunay volvería a reencontrarse con la pintura, sin dejar por ello de promocionar la obra de su marido con el que en muchas ocasiones se confundía la realizada por ella misma. Sus pinturas de este periodo no obstante varían algo su estilo anterior, inclinándose ahora por realizar guaches de formas más delicadas y sencillas, aunque sin perder nunca la alegría y la fuerza del color.
En 1964 ya expuso en el Louvre en una antológica de la obra de ella y su marido, y en 1975 pudo realizar una exposición individual en el mismo museo, siendo así la primera mujer que expuso en vida en el Louvre, sólo cuatro años antes de morir en 1979.

Sonia Terk fue una de las más importantes pintoras que desarrolló su vida y obra fuera de las fronteras del país. Sin embargo forma parte de la vanguardia Rusa y aportó al arte la definición de importantes movimientos en la década de 1910 a 1920, como el simultaneísmo y el orfismo, las últimas derivaciones del simbolismo, pero dentro de códigos y formas propias del mundo moderno.

Robert Delaunay formó un tándem artístico junto a su esposa, Sonia. El color fue la principal preocupación de este autor. Estudió las principales teorías sobre el color, como la del contraste simultáneo de colores. Podía desarrollar efectos de movimiento a través del contraste entre los colores. Él mismo decía: “El color es forma y tema; es el único tema que se desarrolla y se transforma por sí mismo, con independencia de cualquier análisis, psicológico o no. El color es una función en sí mismo”. En su obra se atiende a varios de los conceptos que más distinguen el orden del siglo XX de otros tiempos:
El primero es la velocidad que cambia la percepción de las formas. El segundo, lo más importante, el color, que es la esencia de las cosas, lo que permanece en la mente a través del cambio, lo que queda de esa realidad efímera.
ROBERT DELAUNAY: "Alegría de vivir" El recuerdo que dejan en la retina es el del triunfo del color, de la vitalidad y el optimismo. Pero detrás de todo ello existió un proceso de investigación filosófica y matemática. Su evolución responde a la búsqueda de una salida al hermetismo del cubismo analítico de la primera década de siglo, que se había vuelto oscuro y gris.
Su actitud responde a un espíritu rebelde anterior a la Primera Guerra Mundial. Siempre acompañado por Sonia, cuya obra es menos conocida, pero igualmente sorprendente y con grandes ejemplos en el campo del diseño gráfico y textil, y hasta su muerte en 1941, los cuadros de Robert Delaunay no perdieron la luz, la vibrante paleta y la elegancia cromática que le llevaron a dar uno de los primeros pasos hacia la abstracción pura.
El ritmo y el movimiento de sus obras, pioneras dentro de la abstracción, las convierte en un punto de referencia imprescindible para comprender la evolución artística del s. XX; así como su capacidad para representar la luz a través de un estudiado uso del color que se caracteriza por su brillantez e intensidad.
La historia de los Delaunay, Robert y Sonia, comienza en 1910. En 1912 entrelazaron sus vidas y sus destinos artísticos hasta el punto de que, en muchas ocasiones, es difícil saber si estamos ante la obra de uno o de otro. Se convirtieron en referencia única para las vanguardias europeas. Su pintura supondrá una revolución en los círculos vanguardistas parisinos. Se les ha llamado orfistas, cubistas abstractos, simultaneístas... nombres que aluden a su interés por la música y las matemáticas aplicadas al color como único y gran protagonista de sus obras y como camino para alcanzar la pintura pura.
Robert Delaunay y Sonia Terk han estado injustamente olvidados durante mucho tiempo. Su pintura ni siquiera fue apreciada entre sus colegas más o menos afines. aunque en los últimos años se va reconociendo el papel esencial que desempeñaron en los comienzos y en el desarrollo de la abstracción pictórica.
Robert murió en 1941, sin poder tomar plena consciencia de que era un precursor del informalismo no expresionista. De difundir su obra y dar a conocer su alcance se encargó Sonia Delaunay reivindicando este papel precursor. Fueron la pareja artística más famosa de las vanguardias.

Fuentes:
René Huygue: "El arte y el mundo moderno"
"Descubrir el arte", artículo de Mª Teresa Ocaña: "Robert y Sonia Delaunay. Nov. 2000.
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